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La reciente reforma al Artículo Tercero constitucional reafirma el derecho a la educación y lo enriquece al establecer como garantía máxima el respeto de la dignidad de las personas y la igualdad sustantiva. Lo anterior, implica revertir la desigualdad en el sistema educativo para que todas las niñas, niños y adolescentes (NNA) accedan a la escuela en las mejores condiciones para el aprendizaje y obtengan los mayores logros educativos. En este sentido, el gobierno mexicano cuenta con la oportunidad de reorientar la política educativa a fin de garantizar educación para todos en igualdad de condiciones y de resultados, de manera tal que las desigualdades que enfrentan muchas poblaciones en México no se conviertan en desventajas educativas, económicas y sociales.


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