Red Temática de Investigación de Educación Rural

Conocimientos matemáticos de niños y niñas jornaleros migrantes

Línea de Investigación: Procesos de Aprendizaje en Escuelas de Educación Básica en Contextos Rurales

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El señor Silvestre y la señora Flavia tiene siete hijos. Desde hace doce años viajan por más de 40 horas de autobús, desde el municipio de Chilapa, en el estado de Guerrero, al municipio de Caborca, en Sonora, para trabajar en un campo en el que se cultiva la uva y los espárragos. Son una familia jornalera agrícola migrante.

Aun cuando el trabajo infantil está prohibido, debido a sus condiciones precarias de vida y probablemente también a cuestiones culturales, esta familia, como muchas otras, incluye a los menores de edad en la realización de ciertos trabajos.

Cuando preguntamos a don Silvestre y a doña Flavia qué es lo que la escuela debe enseñar a sus hijos, inmediatamente la señora responde: "!Ingles¡ Para que desde chiquitos vayan aprendiendo, que aprendan a pedir cosas porque ya de grandes se van al otro lado y luego..." Comentaron también que además de la primaria que ya existe en el mismo campo de cultivo, debería haber una secundaria. En Chilapa, de donde son originarios, sí hay secundarias a las que podrían ir sus hijos, pero ellos no quieren quedarse solos en el pueblo: "quieren estar con nosotros y con sus hermanos, quieren estudiar y trabajar".

Otra cosa que les gustaría que les ofreciera la escuela es "un libro o una guía" para uno de sus hijos al que "se le olvidan las cosas". Se llama Robert Josep, está en cuarto grado de primaria y, según sus padres, "como que no puede aprender muy bien".  Reconocen que con las cuentas (sumas, restas...) Robert es muy hábil, pues los sábados trabaja con un señor que llega al campo de cultivo para vender ropa y zapatos a las familias trabajadoras: "como le gusta vender, ahí se enseña a contar... aprende los números, las monedas... hace los mandados, va a la tienda... para eso es muy rápido, pero para leer y escribir es muy calmado".

A Robert lo que realmente le interesa, según sus propias palabras, es trabajar; quiere dejar la escuela para irse con el señor de los sábados, andar vendiendo de un lugar a otro, viajar, ganar dinero: "al fin que soy muy bueno para hacer cuentas", nos dice. Esta habilidad es reconocida por todo mundo, incluidas las maestras de la escuela. A sus diez años de edad, Robert ya ha hecho varias cosas por sí mismo: ha trabajado en la plantación de sarmientos, ayuda a su madre en las tareas del empaque de uvas y en la siembra de espárragos. Hace tiempo que gana su propio dinero y hace tiempo también que la escuela ha dejado de interesarle. Robert insiste a sus padres en que lo dejen trabajar, ya no quiere cursar el quinto grado. El señor Silvestre no sabe qué decidir, piensa que lo mejor es preguntarle a las maestras de la primaria para que le den su consejo.

¿Qué podría ofrecer la escuela a Robert para lograr retenerlo y para que continúe su escolarización?, ¿cómo podría la escuela aprovechar los conocimientos y habilidades de Robert ha mostrado en el cálculo numérico para promover otros aprendizajes escolares?, ¿es posible para la escuela conciliar los múltiples escenarios en los que este niño se desenvuelve?: es miembro de una familia y de una comunidad con elementos cultirals indígenas, es niño, es trabajador, es migrante, es alumno, es mexicano... ¿Qué escuela para un niño con esas características?

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